2 Samuel 4:4 y 2 Samuel 9:1-7.
Mefiboset , lo tenía todo, era el hijo de un príncipe, por
su sangre corría sangre real y su futuro era aparentemente bueno, debería
convertirse en rey o por lo menos en un hombre principal en el reino, quien iba
a imaginar que otro seria el destino de este niño?
En un día sus sueños y el futuro que tal vez creía tener
asegurado se desbarató,
Tras la muerte de su abuelo, el rey; llegó la muerte de su
padre, Jonatán y de casi toda su familia, ahora era el único heredero al trono
y el principal objetivo para destruir del todo la casa de Saúl, para terminar
de frustrar su vida la persona que lo cuidaba al intentar salvarlo huyó con él
y en su afán lo dejo caer, ahora este niño de 5 años quedó lisiado de los pies,
sin familia sin posibilidades de luchar. Como haría para llegar a ser quien
todos creían que sería por ser de la familia real?
Fue escondido en Lodebar, (tierra árida, seca, tierra
de incomunicación) una tierra olvidada
lejos de todo, allí creció ya no como el hijo del príncipe a quien todos
respetaban, ahora era un mendigo que no podía caminar, tal vez para muchos era
un hombre que solo causaba lastima,
Me pregunto, que podía pensar este joven mientras crecía y
recordaba que el pudo haber sido rey, que todo indicaba sería alguien grande y
ahora estaba sucio, mendigando su
sustento, imagino que algunas veces deseo mejor estar muerto, tal vez le
reprochaba a su niñera diciéndole porque no me dejaste allá? Hubiese muerto como un príncipe y no tendría
que llevar esta vida miserable. Sentimientos de tristeza y de amargura lo
embargaban.
Pero un día el rey David, amigo de su padre recordó que
había hecho un pacto donde juraba hacer bien a la familia de Jonatán, preguntó
por alguien a quien pudiera cumplirle ese juramento, le hablarón de Mefiboset,
de donde estaba y en que condición, el rey sin dudarlo lo mando llamar y ordenó
entregarle todo lo que era de Su familia,
Mefiboset algo temeroso pues creyó que llegaba su fin, se
presentó ante David y dijo algo que reflejaba su total desesperanza “¿Quién es
tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo? 2 Samuel 9:8.
Pero David no lo veía como un mendigo ni como un fracasado,
el lo veía como lo que era, un príncipe, un hijo de rey, asi que mando que lo
vistieran con ropas reales y le dio un lugar en su mesa, ahí en medio de los
hijos del rey no había ninguna diferencia pues este hombre había nacido para
ocupar un lugar así.
No solo le devolvió sus tierras y un lugar importante en el
reino también le dio de nuevo su autoestima, su esperanza, terminaría su vida
en el lugar donde debía estar.
Porque a pesar que en su vida ocurrieron cosas que lo llevaron
a donde no debía estar y que todo parecía perdido, DIOS creó a Mefiboset como
príncipe y no como un mendigo. Y el diseño
original de DIOS jamás se pierde.
Somos creados por DIOS a su imagen y semejanza, es decir no
nacimos para ser perdedores porque DIOS siempre gana, somos más que vencedores
en El, el diseño original de Dios en nosotros es perfección.
Algo pasa y como en la vida de Mefiboset, nos encontramos en
el lugar incorrecto, nos sentimos frustrados, derrotados, nos vemos no como
hijos de un rey sino como mendigos, que luchan por amor, por felicidad, por
dinero, por salud etc.
Una palabra que nos hirió, una decepción, un fracaso en
alguna situación, nos corta los sueños y terminamos lisiados, sin ganas de
luchar.
Pero aunque nosotros nos veamos derrotados, Dios no nos ve
así, Dios nos ve ganadores, nos ve grandes,
nos ve como príncipes y eso nadie lo va a cambiar, porque su diseño original, jamás se pierde.
Así como el rey David llamo a este hombre y lo puso en el
lugar que se merecía, Dios quiere que nosotros entendamos que El quiere vernos
en el lugar que nos corresponde, triunfadores tal como lo planeó en su DISEÑO ORIGINAL.
Es hora que lo entendamos y traigamos a aquellos que están
sufriendo, que por alguna razón no encuentran un sentido a su vida, que
sencillamente no han escuchado una voz de aliento en medio de un mundo que los
aflige con cargas, frustraciones y prejuicios. Es hora de ir a decirles que EL
REY LOS LLAMA.
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